Se libra de una deuda de 22.710 euros en mini créditos para pagar el alquiler en Ibiza gracias a la Ley de Segunda Oportunidad.
- Juan Lopez
- 23 ene
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Un juzgado ha acordado la cancelación de una deuda de 22.710 euros a un hombre residente en Ibiza tras acogerse a la Ley de Segunda Oportunidad, un mecanismo legal que permite a particulares y autónomos liberarse de cargas económicas cuando se encuentran en situación de insolvencia y cumplen determinados requisitos.
Según explican desde el despacho, el origen de la insolvencia se remonta a la solicitud de un préstamo para afrontar los gastos iniciales del alquiler de una vivienda, así como al uso de una tarjeta de crédito para cubrir necesidades básicas como la compra de enseres y alimentos.
La situación económica se agravó cuando el afectado recurrió a mini créditos para hacer frente a cuotas atrasadas, productos financieros caracterizados por sus elevados intereses. Un punto de inflexión llegó cuando sus compañeros de piso abandonaron la vivienda, obligándole a asumir en solitario el coste total del alquiler con unos ingresos limitados. Ante la imposibilidad de mantener esos gastos y para evitar un mayor endeudamiento con el arrendador, se vio forzado a rescindir el contrato, lo que supuso la pérdida de la fianza.
Cancelación de deudas pendientes
En un intento por cumplir con sus obligaciones y encontrar una alternativa habitacional más asequible, solicitó nuevos préstamos de pequeña cuantía. Lejos de solucionar el problema, esta decisión provocó una acumulación de intereses que acabó resultando insostenible. Finalmente, el juzgado dictó la exoneración del pasivo insatisfecho (BEPI), lo que implica la cancelación de las deudas pendientes y permite al afectado comenzar de nuevo sin cargas económicas.
La Ley de Segunda Oportunidad está en vigor en España desde 2015 y fue concebida para ofrecer una salida legal a personas sobreendeudadas que actúan de buena fe. Desde su puesta en marcha, el perfil de quienes se acogen a este mecanismo es muy variado: pequeños empresarios cuyos negocios no prosperan, personas en situación de desempleo o con problemas de salud, afectados por engaños financieros, divorciados que afrontan un aumento de gastos tras la separación o padres que avalaron préstamos de familiares, entre otros.
Fuente.- Diario de Ibiza




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