¿Qué es la Insolvencia y cómo evitar esta situación financiera?
- Juan Lopez
- 25 oct 2024
- 5 Min. de lectura

La insolvencia es la incapacidad que tiene una empresa o persona para pagar a tiempo sus obligaciones económicas. Los motivos para llegar a esa situación pueden ser muy distintos, pero generalmente ocurre por una gestión financiera incorrecta.
Como deudor, cuando contraes obligaciones lo más importante es planificar previamente la devolución al prestamista para evitar problemas financieros. Si no lo haces puede ocasionar un descontrol en tus finanzas que te impediría cumplir con el pago de dichas deudas económicas a tiempo y que te llevaría tu negocio o a ti, a ser insolvente. Para impedirlo, debes estar preparado para cubrir algún imprevisto, como la disminución o pérdida de ingresos o un aumento inesperado de gastos, y eso debes tenerlo en cuenta en la cuantía de las cuotas y los plazos pactados.
A grandes rasgos, existen dos tipos de insolvencia principalmente. Uno se caracteriza por tener un carácter temporal y el otro por ser un estado más permanente. Eso sí, dependiendo del país y el marco jurídico en el que estés, pueden recibir otras denominaciones, así como tener consecuencias legales y financieras diferentes. Aquí vamos a enfocarnos en explicarle, de una forma general, en qué consiste cada uno de ellos.
Insolvencia de flujo de caja o efectivo. Insolvencia de liquidez y manifiesta una situación temporal, y específica, en la que una persona o empresa no dispone del suficiente efectivo para pagar las obligaciones financieras en la fecha establecida, pero sí cuenta con los recursos necesarios para hacerlo en un plazo de tiempo corto. En este tipo de insolvencia se tiene en cuenta que los activos (bienes, ahorros, inversiones, etc.) sean mayores que los pasivos (las deudas) y se puedan utilizar con facilidad para conseguir liquidez (efectivo).
Insolvencia de balance o patrimonial. Consiste en que el tamaño de las obligaciones financieras de una empresa o persona es tan grande que es imposible pagarlas, tanto con los ingresos actuales como con la venta de los activos. En este escenario, siempre dependiendo de la legislación de cada geografía, el paso a seguir podría ser la reestructuración de las deudas o la venta de los activos para pagar a los acreedores. Además, en el caso de las empresas, el aumento de capital por parte de los socios o la obtención de financiación adicional son dos medidas que podrían ayudar a equilibrar el balance y reestablecer la solvencia para evitar la liquidación definitiva.
Consecuencias de un proceso de insolvencia.
La insolvencia tiene efectos negativos en el presente, pero también en el futuro. Por ejemplo, si tienes problemas temporales de flujo de caja o efectivo, el tiempo que dejes de pagar tus obligaciones mientras encuentras liquidez originará los respectivos intereses de mora que tendrás que asumir. Si es insolvencia de balance, a la liquidación de tus activos, le tendrás que añadir el daño en tu historial o expediente financiero, en el que se detallan las deudas o los impagos. Esto te dificultará acceder a productos y servicios financieros más adelante, como créditos o préstamos.
También existe la posibilidad de que la insolvencia sea considerada un delito (insolvencia punible) cuando se comprueba que la empresa o persona ha evadido la obligación de pago a través de actos ilegales. Por ejemplo, ocultando los activos para no tener que utilizarlos para responder con la deuda o alterando la documentación para disfrazar la situación financiera real. Hay países en los que la insolvencia punible es castigada con multas y otros en los que se condena con penas de prisión.
La planificación y gestión incorrectas de tus obligaciones económicas puede ocasionar diversos efectos negativos para tu salud financiera. Mantener el balance adecuado entre los ingresos y los gastos es una de las claves para lograr tus objetivos, como el ahorro o la inversión, o los de tu negocio, como la rentabilidad.
Análisis del Riesgo de Insolvencia.
En un contexto de menor consumo, las compañías enfrentan el riesgo de insolvencia como consecuencia de una disminución de liquidez. En este entorno, los prestamistas pueden tener mayor aversión al riesgo al evaluar si debieran proporcionar facilidades de financiación en condiciones más estrictas o si, en cambio, pueden considerar no renovar las líneas de financiación existentes. Debido a ello, entre las preguntas clave a considerar por las gerencias están:
¿La empresa está en la capacidad de obtener el capital requerido para mantener las operaciones actuales?
¿El cese o reducción de sus operaciones afectará la demanda y los márgenes de manera significativa?
¿La empresa puede sobrevivir los próximos doce meses?
¿Existen planes para liquidar, es decir, dejar de operar?
De acuerdo con las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF), el riesgo de insolvencia es el riesgo de que una entidad no pueda cumplir con el pago de sus deudas debido a la falta de liquidez por ausencia de efectivo u otro activo financiero; y, como consecuencia, la entidad no podría costear sus operaciones y podría significar el cese de continuidad del negocio.
En este sentido, las revelaciones a los estados financieros requeridas por la NIIF 7 “Instrumentos Financieros: Información a Revelar” cobran una mayor relevancia, ya que las empresas deben presentar información sobre la administración de los riesgos de crédito y riesgos de liquidez. De acuerdo con dicha norma, una entidad debe revelar, principalmente:
Un análisis de vencimientos de las deudas que muestre los plazos contractuales remanentes.
Cambios en la posición monetaria ante posibles cambios del valor de las monedas o tasas de interés.
Descripción de la calificación crediticia de sus activos.
Análisis de los saldos por cobrar vencidos.
Política de deterioro de activos, entre otros.
En cuanto a la descripción de cómo la entidad gestiona los riesgos de crédito y de liquidez, es importante dar a conocer si la entidad tiene concedida la disposición de diversas líneas de créditos, garantías solicitadas para mitigar el riesgo de contraparte, su posición de activos financieros por depósitos en entidades financieras, partidas por cobrar, inversiones, sus diversas fuentes de financiación, y/o si cuenta con el soporte financiero de sus accionistas, así como los procedimientos de control interno y planes de contingencias para gestionar el riesgo de insolvencia, entre otros.
De acuerdo con las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF), el riesgo de insolvencia es el riesgo de que una entidad no pueda cumplir con el pago de sus deudas debido a la falta de liquidez por ausencia de efectivo u otro activo financiero; y, como consecuencia, la entidad no podría costear sus operaciones y podría significar el cese de continuidad del negocio.
¿Qué deben tomar en cuenta las empresas para analizar su riesgo de insolvencia?
Nuestra firma tiene los profesionales adecuados para analizar la situación económico- financiera de su empresa, con ello puede evitar los riesgos de insolvencia y las graves consecuencias que puede ocasionar dicha situación. Prevenir, le evitará importantes consecuencias a la compañía, socios, empleados, a su entorno económico y social.






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